....Cualquiera puede llegar diciendo que ayer por la tarde pescó quince docenas de doradas o que el lunes sacó una trucha de 8 kilos de peso y tres pies de cabeza a cola.
Para eso no hace falta arte ni habilidad alguna.Se necesita algo de temeridad, pero eso es todo.
No. Un pescador experimentado desprecia ese tipo de mentiras. Su método es todo un sistema.
Entra calladamente, sin quitarse el sombrero,se hace con la silla más comoda, enciende la piapa y se pone a fumar en silencio.Deja que los jovenes fanfarroneen un rato y despues, aprovechando el silencio, se saca la pipa de la boca y comenta, mientras sacude la ceniza:
-Bueno el martes por la tarde yo tambien saque algo, pero no vale la pena contarlo
-¡Oh! ¿Por qué?-Preguntan los demás.
-Porque me figuro que nadie se lo va a creer- replica el viejo tranquilamente, sin el menos deje de amargura en sus palabras, mientras recarga su pipa y pide un whisky bien cargado al posadero,frío.
Se produce una pausa en la conversacion, porque nadie se siente lo bastante seguro como para llevarle la contraria al anciano caballero. En vista de ello, este prosigue sin esperar a que le animen.
-No-dice pensativo-. Tampoco yo me lo creería si me lo contasen,`pero es hecho. llevaba toda la tarde sentado y no sabia nada...sólo unos pocos salmonetes y una quincena de lenguados. Estaba a punto de conformarme con los malos resultados cuando de pronto sentí un tironcillo considerable. Pensé que era otro pequeñajo y fui a sacarlo...¡pero no pude ni mover la caña! Me costó media hora..¡media hora, si señor!, sacar ese jodido pez. Y no me quede sin sedal de milagro. Bueno después de muchos esfuerzos me hice con él.¿y se imaginan que era? ¡Un pez espada! ¡19 kilos! ¡ Y con caña, si señor! Comprendo que pongáis esa cara ¡Posadero otro whisky!...
Historieta que tuve que recopilar de mi mente, en parte inventada y en parte tirando de recuerdos, ya que con el tiempo la olvidaría, me la contó Juan, el padre de una de mis tías,a el le debo todo lo que se sobre el antiguo arte de la pesca.